Aunque muchas personas lo confunden con neuralgia del trigémino, en algunos casos puede
tratarse de una neuropatía del trigémino, una condición que requiere un diagnóstico especializado.
Muchas personas viven durante meses o incluso años con un dolor constante en el rostro. No siempre es un dolor que aparece y desaparece; a veces se siente como ardor, hormigueo, quemazón o una sensibilidad intensa que empeora incluso con el roce de la piel.
Con frecuencia, estos pacientes llegan a consulta pensando que tienen neuralgia del trigémino, una de las causas más conocidas de dolor facial. Sin embargo, no todo dolor relacionado con el nervio trigémino se comporta igual. En algunos casos, el problema puede ser distinto: una neuropatía del trigémino.
La neuralgia del trigémino suele provocar episodios de dolor intenso, repentinos e intermitentes, como si fueran descargas eléctricas en una zona del rostro. El dolor puede durar segundos o minutos y activarse al hablar, comer, cepillarse los dientes o tocar la cara.
En cambio, la neuropatía del trigémino se caracteriza por un dolor más continuo. Puede sentirse como ardor, quemazón, adormecimiento, piquetes, hormigueo o hipersensibilidad en una zona específica del rostro.
La diferencia más importante es que, en la neuropatía, el nervio ya ha sufrido un daño real o una alteración en su funcionamiento, por lo que el dolor no siempre aparece en crisis breves, sino que puede acompañar al paciente durante gran parte del día.
El nervio trigémino es el encargado de llevar la sensibilidad de la cara hacia el cerebro. Cuando alguna de sus ramas se lastima o se altera, puede comenzar a enviar señales anormales de dolor, incluso cuando no existe una lesión visible en la piel.
Algunas causas frecuentes de neuropatía del trigémino pueden incluir:
Puede convertirse en un detonante doloroso.

El movimiento cotidiano puede activar crisis.

El contacto con la piel genera temor.

La expectativa de una nueva crisis desgasta emocionalmente.
Por eso, en Neurofacial no solo escuchamos dónde duele, sino que estudiamos cuidadosamente el recorrido del nervio y los antecedentes del paciente para entender qué pudo haber desencadenado el problema.
Una de las mayores frustraciones para quienes viven con neuropatía del trigémino es que los analgésicos comunes suelen ofrecer poco o ningún alivio. Esto ocurre porque no se trata de un dolor inflamatorio común, sino de un dolor neuropático; es decir, un dolor originado por una alteración en el sistema nervioso.
En estos casos, el tratamiento debe ser mucho más específico. No basta con “quitar el dolor” de forma temporal; es necesario identificar la causa, valorar el grado de afectación del nervio y construir una estrategia médica personalizada.
En Neurofacial abordamos este tipo de dolor desde una visión integral y especializada. Dependiendo de cada caso, el tratamiento puede incluir medicamentos neuromoduladores específicos, bloqueos avanzados del nervio o estrategias de neuromodulación para ayudar a regular las señales de dolor.
El objetivo es disminuir la intensidad del dolor, mejorar la calidad de vida y evitar que el paciente siga viviendo con una molestia constante que afecta su forma de hablar, comer, dormir, trabajar o relacionarse con los demás.
Nuestro compromiso es ayudarte a encontrar la causa de tu dolor y ofrecerte opciones médicas avanzadas, humanas y personalizadas.
Nos encontramos en Hospital San Javier, Guadalajara.
Estamos aquí para ayudarte a recuperar tu tranquilidad y calidad de vida.
