Cuando recuperamos la movilidad del rostro, no solo operamos nervios;
se reconfigura la conexión entre tu mente y tu expresión.
Descubre el poder de la neuroplasticidad
Sentir una parte del rostro “dormida”, con hormigueo o pérdida de sensibilidad es una experiencia inquietante. Lo más común es atribuirlo al cansancio, a una mala postura al dormir o al estrés acumulado.
Sin embargo cuando estos síntomas persisten o aparecen de manera recurrente solo de un lado del rostro pueden indicar una causa neurológica de mayor profundidad que requiere una evaluación personalizada.
La neuroplasticidad es la capacidaad asombrosa del cerebro para crear nuevas rutasa y conexiones. Cuando realizamos un injerto de nervio o una reanimación facial, el cerebro debe aprender a enviar señales a través de estos nuevos caminos.
Es un proceso de “reentrenamiento” donde ocurre lo siguiente:

El cerebro identifica que las vías anteriores están dañadas y comienza a utilizar las nuevas conexiones quirúrgicas.

Poco a poco, el cerebro reconoce cómo activar un músculo que antes estaba inmóvil, como el que nos permite sonreir o cerrar un ojo.

Con el tiempo, los movimientos que inicialmente requieren mucho esfuerzo se vuelven naturales y automáticos.
El cerebro no se adapta por obligación, sino por repetición.
Para que la neuroplasticidad sea efectiva, el resultado no termina sólo en la cirugía. El proceso debe ser complementado con:
El éxito de una cirugía se mide en la capcidad del paciente paraa volver a expresar sus emociones de forma genuina. Entender que el rostro es una extensión directa del sistema nervioso, es lo que nos permite mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes a través de neurocirugía.
En Neurofacial, somos especialistas en neurocirugía y buscamos devolverte la capacidad de comunicarte con el mundo.
La neurociencia y la experiencia médica de alta tecnología están listas
para mejorar tu calidad de vida.
